ME DIRIJO A VOSOTROS
Y por encima de todo está Mi Voluntad … Mi Voluntad preserva todo el universo, todo el reino espiritual y material. Mi Voluntad gobierna el cielo y la tierra, el mundo espiritual de la luz y también el reino de las tinieblas, pues todo Me sirve, consciente o inconscientemente, para que un día Dioses como Yo puedan crear Conmigo en dicha. Mi sabiduría lo ha previsto todo desde la eternidad, todo lo que sucede en el pasado, el presente y el futuro … y Mi amor infinito fue el fundamento de todo lo que Mi poder llevó a cabo desde la eternidad.
Y esto incluía la creación de seres como Yo, pues estos significaban, por un lado, una inmensa felicidad para Mí, y por otro, su propia felicidad, que, según la voluntad de los seres, permanecía con ellos o era impedida por ellos … lo cual, sin embargo, Mi sabiduría reconoció como conveniente, y Mi plan eterno de Salvación se construyó sobre la voluntad de los seres, incluso si la voluntad era orientada equivocadamente. La voluntad siempre fue el factor decisivo, la voluntad de los seres que creé era libre … Y, sin embargo, Mi Voluntad reina, al estar activa en todo el universo, construyendo sobre la voluntad de esos seres, al gobernar las creaciones espirituales y terrenales, al convertirse en el fundamento de Mi ley del orden, que es inmutable.
Lo esencial si puede, en efecto, rebelarse contra esta ley del orden, puede violarla, pero nunca podrá anular esa ley. Más bien debe asumir las consecuencias por sí mismo cuando la viola … cuando piensa y actúa en contra de Mi Voluntad … Mi Voluntad permanece decisiva por toda la eternidad. E incluso si mi adversario intenta anular Mi voluntad actuando en contra de ella, esto siempre será en su propio perjuicio y solo aumentará la distancia que Me separa de él. Jamás podrá derrocar la Ley del orden eterno; es decir, él mismo debe aceptar Mi voluntad, debe someterse a ella, aunque Mi amor le conceda libertad mientras Mi sabiduría busque frustrar sus acciones …
Pero al igual que su medida se llena, él mismo también será puesto sin fuerzas, porque Mi Voluntad está por encima de todo, porque él también emanó de Mí y debe someterse a Mi Voluntad. Pues solo hay un manantial de fuerza, y ese soy Yo … y puesto que todo lo que existe deriva su fuerza de este manantial, también debe estar sujeto a Mi voluntad y someterse eternamente a ella. Pero puesto que Yo doté todo lo esencial que surgió de Mí con el libre albedrío, por lo que este puede desarrollar su voluntad en cualquier dirección, pero solo será una criatura bienaventurada cuando su voluntad está en consonancia con la Mía … y cualquier voluntad opuesta tendrá un efecto desastroso sobre el ser. Entonces ya no vive según la ley del orden divino, sino que se encuentra fuera de esta ley, fuera de Mi voluntad y fuera de la bienaventuranza …
Pero desde la eternidad reconocí que implicaba una gran lucha espiritual guiar de regreso a aquello que se oponía a Mi a la ley del orden, y Mi amor y sabiduría permitieron esta lucha. Sin embargo, Mi voluntad sitió esta lucha dentro del marco del orden legal; es decir, a Mi adversario se le concedió una justa medida de su obrar, acorde con la voluntad del ser por quien ahora luchábamos. Pero tampoco debe exceder esta medida, pues de lo contrario Mi voluntad lo ata, impidiéndole cualquier otra acción. Porque Mi Voluntad también domina el mundo oscuro, él también debe someterse a Mi voluntad, a quien una vez concedí la más plena libertad que él ha abusado.
Pero Mi Voluntad siempre está guiada por Mi amor y sabiduría, y por lo tanto, Mi amor y sabiduría permiten predominantemente que prevalezca el libre albedrío de todos los seres que he creado, para que se sometan a la Mía, lo cual garantiza la más alta perfección y dicha. Y por consiguiente, Mi amor y sabiduría harán que un día todo lo esencial en su libre albedrío se entrega voluntariamente en la Ley del orden eterno, y entonces su voluntad será igual a la Mía, y no habrá más lucha, porque el amor entonces Me unirá a Mí Mismo con todos los seres creados por Mí … porque entonces ya no habrá más voluntad dirigida contra Mí …
Amén